Ese sentimiento indescriptible que sientes cuando le ves, aunque sea de lejos. Esas mariposas que se te forman en el estómago solo con imaginarte junto a él, o simplemente esa sonrisa tonta que se te dibuja en la cara cuando hablas de él o piensas en él. Le quieres, y estás segura de ello. Quieres estar con él, pero que se pueda es otra cosa. A simple vista todo parece muy difícil, pero sois vosotros los que lo hacéis difícil. Hay momentos en los que crees que lo mejor es rendirte, dejarlo estar. Sin embargo, otras veces piensas que puedes llegar a conseguirlo, que quieres estar con él y nada ni nadie va a pararte. Otras pasas te todo. Otras sientes ese miedo a que venga otra mucho más guapa y mejor que tú, y se olvide de ti por completo. Sientes que él es un estúpido, un idiota, que es imperfecto en todos los casos, pero le quieres, y cada una de sus imperfecciones lo hacen perfecto para ti. Cada noche te imaginas a su lado antes de dormirte, sueñas con él, y te levantas pensando en ese sueño, en que quieres que se haga realidad algún día. Crees que cada día que pasa hay menos esperanzas de que suceda, pero lo que no sabes es que lo bueno se hace esperar, que quizás él también sonría al pensarte o al nombrarte, quizás él también se imagine contigo y sueñe contigo cada noche, quizás él también te quiere. Y, sobre todo, quizás algún día el destino os una.
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