"Dicen que tardamos siete minutos en dormirnos, que los primeros siete minutos nos acordamos de lo que nos ha sucedido hoy, y que en los últimos minutos recordamos a lo más importante. Anoche me acordé de ti en el último minuto... Soñé que venías a buscarme, y que me llevabas a un castillo de princesas, donde los cuentos de hadas se hacían realidad, donde las penas no existían, y donde el amor es lo más fácil que puedes encontrar. Hablamos sobre el amor, aquel sentimiento sobrenatural que me ha hecho perder la cabeza en todo momento, ya sea por ti o no. Hay momentos en los que pienso que te he perdido, pero no dejas de demostrar que nunca voy a perderte. Ahora tengo el pasado olvidado, pero hay algo que falla. He tirado todas mis penas en el primer pozo que he encontrado, y he llorado con la primera palabra que recitabas. Pero... sigo sin tenerte. Tú me has tratado como una princesa de cuento, como un libro para un científico, como un muñeco para un bebé, como el agua que se bebe o como mi corazón a la felicidad. No tenía intención de que las estrellas son tan brillantes como el amor. Y que las copas de los árboles se hacen tan grandes, como lo nuestro... Imagínate que las cosas fueran tan fáciles como cogerte de la mano y susurrar que te quiero... Ahora no te pido nada, sólo que seas feliz con lo que el corazón te pida."
No hay comentarios:
Publicar un comentario